Nuestro Sindicato

Una trayectoria de unidad, conquista de derechos laborales y defensa permanente de ENAP como empresa pública al servicio de todas y todos los chilenos.

Principios que guían nuestra acción

Defensa de las trabajadoras y los trabajadores

Resguardamos las condiciones laborales, la seguridad operacional, la estabilidad en el empleo y el bienestar integral de nuestras socias, socios y sus familias en Refinería Aconcagua y el Terminal Marítimo de Quintero.

Compromiso con ENAP estatal y pública

Desde el Comando Unido (1961) hasta nuestros estatutos actuales, asumimos como deber inseparable la defensa de la riqueza petrolera nacional y el fortalecimiento de ENAP como patrimonio estratégico de Chile.

Unidad, solidaridad y participación

Construimos mayoría a través del diálogo colectivo, las asambleas permanentes y la articulación nacional e internacional junto a las organizaciones hermanas del sector energético.

Nuestra historia paso a paso

Ir a la galería de archivo fotográfico

Una trayectoria de unidad, derechos y defensa de la empresa pública

La historia del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de ENAP Refinería Aconcagua está ligada al desarrollo de la industria petrolera nacional y a las generaciones de hombres y mujeres que han construido esta empresa. Es una historia de organización, conquistas laborales y solidaridad, sostenida por una convicción que permanece vigente: defender a quienes trabajan en ENAP es también defender una empresa que pertenece a todos los chilenos.

Aunque nuestra constitución formal se remonta al 9 de noviembre de 1979, nuestras raíces son anteriores. Se encuentran en las primeras agrupaciones de obreros y empleados de ENAP y, especialmente, en el Comando Unido de Trabajadores del Petróleo, cuya experiencia organizativa, principios y luchas constituyen la base de nuestra identidad sindical.

Los primeros pasos de la organización

Durante los primeros años de ENAP, los trabajadores comenzaron a organizarse para representar sus necesidades y mejorar sus condiciones laborales. En Magallanes, esta representación se articulaba a través de la Unión de Obreros y la Asociación de Empleados, estructuras que también tuvieron expresión en Concón, mientras se desarrollaba la actividad de refinación.

Inicialmente, las negociaciones se realizaban de manera separada. Sin embargo, la experiencia fue demostrando que la coordinación entre zonas y estamentos permitía alcanzar mejores resultados. En 1957, trabajadores de Magallanes y Concón impulsaron una plataforma común de negociación, abriendo un camino hacia una representación nacional más cohesionada.

Un paso decisivo fue la firma del Convenio de Valparaíso, el 9 de mayo de 1960, por delegaciones de obreros y empleados de Concón, Quintero, Salinas y Magallanes. Este acuerdo estableció el compromiso de no alcanzar soluciones parciales o separadas y de actuar solidariamente frente a un eventual quiebre de las negociaciones con la empresa. La unidad comenzaba a convertirse en una forma concreta de ejercer la representación de los trabajadores.

El Comando Unido: la raíz de nuestra identidad

El 24 de julio de 1961, en Viña del Mar, se constituyó el Comando Unido de Trabajadores del Petróleo. Su creación dio forma a un proceso de acercamiento y coordinación que buscaba superar las divisiones entre obreros y empleados, fortaleciendo una organización capaz de representar intereses compartidos.

Desde sus orígenes, el Comando Unido asumió dos responsabilidades inseparables: defender los derechos y las condiciones laborales de sus integrantes y resguardar la riqueza petrolera nacional en beneficio del pueblo de Chile. Esta visión comprendía que el bienestar de los trabajadores estaba vinculado al desarrollo de ENAP y a su función como empresa pública.

Su acción permitió impulsar conquistas en remuneraciones, bonos, bienestar y acceso a la vivienda. Las negociaciones incorporaron una preocupación por quienes percibían menores ingresos y por las necesidades de las familias enapinas, ampliando el alcance de la representación más allá del lugar de trabajo.

El Comando también promovió la participación de los trabajadores en las decisiones de la empresa. Uno de sus hitos fue conseguir, en 1967, la incorporación de un representante laboral al directorio de ENAP, abriendo un espacio para que la experiencia y la voz de los trabajadores estuvieran presentes en su conducción.

Esta trayectoria dejó una herencia que sigue vigente: la organización como herramienta para conquistar derechos, la solidaridad como práctica cotidiana y la defensa de ENAP como patrimonio del país.

Dictadura, resistencia y continuidad sindical

El golpe de Estado de 1973 interrumpió profundamente la vida democrática y sindical del país. En ENAP, la represión, las exoneraciones y las restricciones a la organización afectaron a numerosos trabajadores y debilitaron los espacios de participación conquistados durante los años anteriores.

En la Refinería de Concón, este período estuvo marcado por despidos, incertidumbre y sucesivas reestructuraciones. La representación sindical debió desenvolverse en condiciones adversas, enfrentando tanto la pérdida de derechos como los riesgos que implicaba defenderlos.

Pese a estas dificultades, el Comando Unido logró mantener la continuidad organizativa. El compromiso de sus dirigentes y trabajadores permitió preservar vínculos, experiencia y una voluntad colectiva de representación que sería fundamental para la siguiente etapa.

En 1979, el nuevo marco laboral impuesto por la dictadura llevó a reorganizar la representación mediante la constitución de sindicatos. Para los trabajadores de Concón, este proceso significó asumir el desafío de resguardar lo construido y dar continuidad a su organización en un escenario restrictivo.

La constitución de nuestro sindicato

El 9 de noviembre de 1979, en Viña del Mar, se constituyó formalmente el Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional del Petróleo, V Región, antecedente de nuestro actual Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de ENAP Refinería Aconcagua.

Más de 600 trabajadores participaron en el proceso, demostrando una voluntad de organización que superó las dificultades de la época. La primera directiva estuvo integrada por Ernesto Barrientos, presidente; Rubén Matute, tesorero; Braulio Navarro, secretario; y Demetrio Poblete y Mario Gallé, directores.

La constitución del sindicato fue también un acto de solidaridad con quienes habían encabezado la representación del Comando Unido. Los trabajadores se coordinaron para asegurar la continuidad de sus dirigentes y proteger una conducción experimentada frente al riesgo de represalias.

Nuestra organización nació, por tanto, de una experiencia colectiva previa. Recogió las luchas, los aprendizajes y los compromisos del Comando Unido, proyectándolos bajo una nueva estructura sindical.

Consolidación y defensa de los derechos

El 15 de octubre de 1981, la organización reformó sus estatutos y pasó a denominarse Sindicato de Trabajadores de la Empresa Refinería de Petróleo Concón S.A. Posteriormente, la adecuación estatutaria de 1987 reafirmó sus objetivos y consolidó su estructura organizativa.

En esos estatutos quedó expresamente incorporado el resguardo de la riqueza y de la industria petrolera nacional. También se reconoció la continuidad con el Comando Unido mediante disposiciones relativas a los bienes que este entregara al sindicato. Así, la herencia de la organización precedente quedó reflejada tanto en sus principios como en su patrimonio.

Durante las décadas siguientes, el sindicato continuó trabajando por la recuperación y ampliación de derechos, el fortalecimiento de la negociación colectiva y la participación de los trabajadores. La defensa de las condiciones laborales se mantuvo estrechamente vinculada al compromiso con la continuidad y el desarrollo de ENAP como empresa pública.

Una historia construida por generaciones

Nuestra trayectoria ha sido posible gracias al aporte de distintas generaciones de dirigentes, socios y socias. Trabajadores de operaciones, mantenimiento, administración y áreas profesionales han contribuido, desde sus distintas funciones, a sostener una organización que expresa la diversidad de la refinería y del Terminal Marítimo de Quintero.

Las conquistas que hoy forman parte de la vida laboral enapina son resultado de ese esfuerzo colectivo. Detrás de cada avance existen procesos de diálogo, negociación, participación y defensa de derechos, así como el compromiso de quienes asumieron responsabilidades sindicales en momentos especialmente difíciles.

Esta historia también pertenece a las familias. La experiencia enapina se ha construido en los lugares de trabajo, pero también en los barrios, los espacios comunitarios y los vínculos que han unido a generaciones en Concón y Quintero.

Memoria y compromiso con el futuro

Preservar esta trayectoria es parte de nuestra responsabilidad. Recuperar documentos, fotografías y testimonios permite reconocer el aporte de quienes nos precedieron y transmitir a las nuevas generaciones el sentido de pertenecer a esta organización.

Hoy, el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de ENAP Refinería Aconcagua continúa trabajando por los derechos laborales, la estabilidad del empleo, el bienestar de sus socios y socias y la defensa de la empresa pública. Lo hace desde una historia que comenzó antes de su constitución formal y que encuentra en el Comando Unido una raíz fundamental.

La unidad, la solidaridad y la participación siguen orientando nuestro camino. Honrar ese legado significa mantenerlo vivo en las decisiones y acciones con que construimos el futuro de nuestra organización.

Galería de archivo fotográfico

Reservas en Limache

Accede a la plataforma oficial del Centro Vacacional Limache para consultar disponibilidad en tiempo real y gestionar tu reserva de cabañas, quinchos o acceso a piscinas.